martes, 28 de octubre de 2008

El Espejo Maníaco (retrato de unos minutos sin redención)

Ahora camino en los diálogos recíprocos del espejo
donde mi imagen se evapora como en mi peor pesadilla,
estaré horas en ellos hasta convertirlos en soliloquio,
camino aquellos diálogos que conozco cómo el santo y seña,
escapo sin correr porque los perros del sinsentido me ladran como siempre,
porque estoy sólo, caminando sin un fin,
porque llegue tarde a la historia, a las revoluciones, a los principios y a los finales,
porque llegue tarde a los minutos, a los asesinatos, a los suicidios y a la iglesia,
porque escribí el final antes que la introducción,
porque lamí tú vagina poética sin leer tú voz,
por eso me como las palabras, me como tú humedad, me como la pena y el amor
hasta vomitarme el espíritu del odio, pero sin odiarte…

Entonces, sólo entonces…
desearía que me rompieras la cabeza contra este espejo.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Que pulenta tu claridad sobre la evidente necesidad de aquel proceso.
Abrazo!

Unknown dijo...

Según yo el opuesto es la amistad... Tengo mis divagaciones varias al respecto, no es una certeza aún en la vida, pero si una constancia mantenida por los años.
Abrazo!